Nos condiciona el tiempo, las circunstancias, nos condiciona el limite, los miedos, nos condiona la sociedad, nos condiciona la vida, el destino y hasta tu madre nos condiciona.
Somos víctimas de nosotros mismos, de nuestro tiempo de nuestras quejas, somos nuestro propio verdugo y nuestro salvador también, somos lo que queremos ser, o talvez lo que otros quieren que seamos.
Somos el afan del día, la esperanza perdida, el vació del hastió, la cordura herrante de un amor fingido, la sonrisa forzada, por un mejor mañana, somos el heroe de nuestras vidas, o la muerte anunciada.
Somos el fantasma de la melancolia, la cancion prohibida, el cigarro de la esquina, somos la cordura ansiada , en este mundo de infamias, somos el ladron de la noche, asaltando nuestra propia vida.
Perdemos todo cuando ya lo teniamos, nos robamos el aliento para guardar un suspiro dedicado al viento.
Nos tragamos las ganas, y porque no mañana, te estaré esperando, como al reloj lo espera el tiempo.
Me pondré una soga al cuello y tiraré de ella, para matar este nudo que me ha encerrado en su prisión, soltaré mi mano y prenderé el fuego, moriré en las llamas de la desilusión.
Lanzaré el conjuro del olvido y no se sabrá nada de lo que paso.
Quedarán los restos de este vacio, que nunca se lleno, abriré la tumba y molere los huesos, dispersaré en el tiempo las cenizas de tu temor.
Hoy suicido tu miedo que me condicionó, esparciré las cenizas en medio del dolor
El mañana me espera, hoy me despido de tu adios.
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